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Escrita por: guy wholikesanime



Introducción

La comunidad está híper sensible respecto a Yaoi on Ice, digo Yuri on Ice, un título sumamente deshonesto porque esperaba lolis idol haciendo...mejor volvamos a la reseña. Considerando el éxito comercial ridículo que tuvo, convirtiéndose en uno de los diez animes más vendidos del siglo XXI, y la aclamación popular prácticamente unánime de parte de la comunidad esperaba ver una pieza que estuviese por lo menos por encima de la clasificación de promedio. Pero me comí la joda, y si bien la serie no resultó “mala” estrictamente hablando, dista mucho de ser buena. Supongo que no se puede confiar en el éxito comercial al momento de evaluar un anime. La opinión de la comunidad, eso es algo que aprendí a no darle importancia hace años. 

En el raro caso de que hayas pasado los últimos cinco meses bajo una roca agasajándote con mangas de Yamatogawa, Patinando por un Sueño es un anime producido a fines de 2016 por MAPPA, uno de los mejores estudios de animación japonesa de los últimos cinco años, dirigido y escrito por Sayo Yamamoto, una de las personas con mayor potencial en el medio, y con el prolífico y veterano Tadashi Hiramatsu como animador en jefe, una de las figuras más talentosas de la industria. Semejante staff me pone en una posición incómoda. Por un lado me sorprende que un anime con esta gente a cargo haya resultado tan mediocre, pero por el otro me imagino esto mismo en manos de otras personas y me dan ganas de vomitar.

Volviendo al muy importante tema de la premisa, Yuri es el patinador artístico más famoso e importante de Japón pero después de haber salido humillado de una competición de alto perfil internacional, pierde toda la confianza en sí mismo y comienza a evaluar el retirarse del patinaje profesional. Es durante esta profunda y desgarradora crisis existencial que un video de él patinando se viraliza, y sorprende al mejor patinador del mundo Victor…algo, su apellido no es relevante. Conmovido por el patinaje de Yuri, Victor decide viajar Japón para convertirse en su tutor y llevarlo hasta la cima del mundo. En lo que se refiere a animes de deporte, el despliegue creativo es paupérrimo.


Animación y Música

El apartado visual es uno de los muros que dividió firmemente a los fanáticos, aunque eso bien podría decirse de todo el anime. Algunos dicen que esta es la serie visualmente mejor lograda de todo el año, y que Crunchyroll otorgándole el premio a la mejor animación fue algo totalmente legítimo y un logro de mucho peso y prestigio; otros dicen que la serie se ve como el orto. Para ser justos, Yoko on Ice no es el anime que mejor se ve del 2016, pero su calidad en cuanto animación, diseño, efectos, y dirección son sumamente loables, y para variar el resultado que suelen tener los inútiles debates entre otakus, ninguna de las dos partes tiene la razón. Tal vez sea cierto que las escenas de patinaje están plagadas de horribles cuadros intermedios y que las mismas se reciclan constantemente. Por otro lado, el movimiento en esas mismas escenas es muy fluido, y la fabulosa dirección logra utilizar el espacio de forma sorprendente, al mismo tiempo que las coreografías tienen variedad, estilo y la yuxtaposición audiovisual está muy lograda. La serie también tiene variedad en el uso del color y los diseños de personajes, así como un buen manejo de las luces y los efectos. El mayor problema que presenta el apartado visual es consistencia en el dibujo, sobre todo en la segunda mitad. La calidad cayó con dureza, probablemente debido a horarios apretados. Pero el anime aún en esos momentos por lo menos intenta verse bien, lo que básicamente significa que la directora hizo todo lo posible para reducir la animación sin que se pierda el característico estilo visual, y que nadie me venga a decir que Evangelion no sigue haciendo escuela incluso veinte años después. Como dije el esfuerzo y talento puesto en el apartado visual es algo digno de admirar pero este año hemos visto cosas mejores.


En contraste, no escuché bandas sonoras mucho mejores que esta en el 2016. Un enorme debut para Taku Matsushiba y Tarou Umebayashi. Algunos temas no me convencen pero las piezas de música clásica son excelentes y me dan una enorme erección de violín. Esa no fue mi mejor analogía. Y nuevamente aplausos a la directora por lograr la ya mencionada yuxtaposición audiovisual que hizo sobretodo de las escenas de patinaje más memorables. El ending es muy bueno, y el opening es uno de los mejores que vi y escuché en mucho tiempo, probablemente el mejor del año.

Sigamos hablando un poco de las secuencias de patinaje artístico, en mi opinión cuando el anime brilla gloriosamente, por momentos dándome ganas de largar alguna lágrima. Es la música y animación bien mezcladas lo que les dan ese aire tan especial a las secuencias que se enfocan en el deporte. Pero una serie de deporte consiste en darle peso a las escenas deportivas a través de una buena caracterización, ya que incluso en los mejores casos la trama es mínima, y ahora es cuando tengo que sacar mi palo grande para castigar al anime.


Historia y Personajes

Los personajes en esta serie son sosos, aburridos, simples, superficiales, y sin un ápice de carisma, y en un anime de deportes eso es como un vaso de fernet sin coca. Empecemos con Yuri, el protagonista. El conflicto básico de Yuri, y por ende alrededor del cual gira el resto del anime, es su falta de confianza, y baja auto estima. Sin embargo, cuando se encuentra patinando su actitud cambia completamente, dando la impresión de que a todo el mundo le va a dar un infarto ante semejante exhibición de talento. Ahora, esto podría ser un muy interesante aspecto de su personalidad, que el chico tímido incapaz de creer en sí mismo sólo se siente cómodo en una pista de patinaje donde se desenvuelve con total naturalidad. Pero eso contradice completamente el conflicto inicial por el cual Yuri perdió en la final pues no tenía confianza en sí mismo y era incapaz de soportar la presión. De lo contrario hay una contradicción en el personaje porque Yuri no debería tener confianza cuando patina. Y sí, se pone nervioso y le agarran ataques de ansiedad varias veces antes de las presentaciones, pero rara vez cuando está patinando per se. Sumemoslé que el resto de su personalidad es jodidamente simple y aburrida, y que su motivación es un plato de carne (eso no es un eufemismo sexual, su motivación es literalmente un plato de carne), y el resultado que nos queda es un protagonista tan interesante como un pedazo de cartón corrugado.

Luego tenemos al co-protagonista Victor, hijo ilegítimo de Jesucristo y Krystal Boyd. No sólo es el mejor patinador de la historia, sino que además es hermoso, sumamente carismático, sin rastro de maldad o pecado alguno, gracioso, capaz de realizar operaciones a corazón abierto, y alguien a quien todo el mundo ama. Y la serie lleva adelante esta parafernalia de perfección de forma tan directa y sin ironía que resulta maravilloso en una forma muy estúpida. Pero la comedia no intencional empieza a poner a prueba mi paciencia pues no oculta el hecho de que Victor también es increíblemente aburrido. No hay trasfondo, motivación, o algún nivel de caracterización más allá de su irreal perfección. Su amor al patinaje e interés en Yuri están muy pobremente definidos y parece que se apega a ellos sólo porque el guión así lo dice.


Respecto a la relación de Yuri y Victor, esta resulta al mismo tiempo dolorosamente ambigua y horriblemente plana. El diálogo no es malo, está dentro de los estándares esperables de un anime de este estilo, pero dado que ninguno de los personajes existe fuera del patinaje artístico, además de que carecen de personalidad, la dinámica se siente vacía y forzada. Y en lo que concierne al “romance” es puro subtexto de parte de la serie. Pueden insistir todo lo que quieran con la escena del beso y las implicaciones homosexuales, pero todo se mantiene tan ambiguo y poco claro que decir que existe una relación romántica es pura proyección. Hasta donde podemos ver, los personajes mantienen una relación de amistad con bastantes libertades en el departamento de tocarse entre sí, pero no hay situaciones románticas. La escena de los anillos por ejemplo no tiene implicación romántica más allá del subtexto, y el beso no podemos asegurar ni siquiera que haya ocurrido; de hecho jamás es vuelto a mencionar por ningún personaje en la serie.

En resumen, la relación entre la pareja principal que se supone es el corazón del anime y lo que nos tendría que mantener enganchados, termina siendo algo completamente irrelevante. Saquemos a Victor y la serie no cambia en lo más mínimo, la única razón para su existencia es la carnada fujoshi. Ni siquiera tiene gran impacto como entrenador. Está bien le arma una de sus rutinas, pero Yuri ya tiene la otra. Tal vez, sólo tal vez, Yuri está tan confiado en la pista debido a la presencia de Victor pero la serie no muestra eso de una manera suficientemente clara. Cada tanto la pareja podía evocar una sonrisa en mi cara o generar un momento emocionalmente fuerte, pero eso al coste de una dinámica que la mayor parte del tiempo es muy mediocre.


El resto del cast aparece y desaparece constantemente sin tener ningún desarrollo o incidencia real en la trama, como las parejas de un reseñador de anime. El único que demostró tener un personaje mejor armado, y mucho más interesante que el de los protagonistas, es JJ. Su conflicto merecía más atención, y se terminó sintiendo forzado y conveniente debido al poco tiempo en que se desarrolló, pero ahí existía potencial para un arco genuinamente bueno.

Finalmente Yurio, el único personaje de la serie que puedo decir sin necesidad de aclaraciones que está bien escrito, multi dimensionado, con motivaciones claras, trasfondo justificado, carisma, y un arco de desarrollo completo y satisfactorio. No es particularmente estelar, pero sí lo mejor que tiene para ofrecer la serie. El problema es que no es el protagonista, incluso cuando una historia que girase alrededor de él hubiese sido mucho más interesante que lo que tuvimos.

Me gusta que la serie avance con un ritmo constante y entretenido, ayudado por las escenas de patinaje que dan mucha dinámica. Y el final resultó bastante estándar, nada impresionante pero funcional. La comedia tiene sus momentos, pero está en los estándares del anime así que no tengo mucho para decir. Siento sin embargo que Yuri on Ice ya hizo todo lo que podía hacer, y una secuela serviría sólo para convertirla en una franquicia perpetua eternamente redituable, basada únicamente en su éxito comercial masivo.


Conclusión

Hay muchas cosas que me gustan de Yaoi on Fire. La animación, el diseño, la música, la dirección, Yurio, y la comedia, el drama y el no romance pueden moverme emocionalmente en ocasiones, pero esta es la historia de la relación entre Yuri y Victor, y respecto al punto principal de la serie no me importa una onza de mierda frita en aceite. En lugar de Yuri on Ice podría ver un buen anime de deporte, un buen anime sobre amistad con tensión homo-erótica o un buen romance entre dos hombres. Este anime simplemente cubre todo el espectro haciéndolo todo de forma funcional pero al final del día, blanda. Lo más positivo que rescato es que tanto MAPPA como Yamamoto finalmente encontraron el anime que los catapulte comercialmente y con un poco de suerte puedan empezar a trabajar en proyectos más ambiciosos y experimentales sin temor a que sean un fracaso rotundo. ¿Y saben lo que eso significa? ¡Adaptaciones de Pluto y Gunnm! Probablemente.

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